17 enero 2007

Usted no es ciudadano americano

Repentinamente

En mi último viaje de vuelta a casa en esas –ya pasadas– fechas tan entrañables entré por casualidad en una tienda de la estación de trenes. En una caja de cartón se apilaban sin ningún orden numerosos deuvedés de calidad irregular.
Algunos eran realmente terribles, como los que contenían técnicas de relajación extraídas de la filosofía feng sui, algunos de western serie B, varios de Babe, el cerdito valiente…y entre esa pila de entrañables despojos asomaba una foto de Frank Sinatra en sus tiempos mozos. La película en cuestión es Repentinamente (también se encuentra como “De repente”, del original en inglés “Suddenly”).
Una tarde en la que no había mucho que hacer en casa me decidí a verla. Cierto es que por 1.95 € uno no puede esperar que lo que le hayan vendido sea gran cosa, pero ahí estaba yo, a solas con Franky interpretando a un bandido al que han contratado para matar al mismísimo Presidente de los EE.UU.

La historia se centra en un pueblo que se llama así: Repentinamente porque las cosas que en él antaño sucedían justo así, de repente. Un personaje comenta al respecto: “pero eso era antes, ahora estamos pensando en cambiarle el nombre porque todo sucede raras veces” —por ello barajan el cambio de nombre y sustituirlopor “raras veces” o “de cuando en cuando”. Lo que el personaje no sospecha es que la llegada de Sinatra y sus matones le devolverá el sentido a ese nombre.

Una enigmática llamada telefónica.
Una instantánea agitación.
Calma aparente.

En la estación de esta hermosa localidad va a parar el tren en el que viaja el Presidente, el cual se bajará y retomará su viaje en un coche oficial. Es sorprendente cómo se oculta la información a los habitantes del pueblo y pero sorprende aún más el cómo reaccionan cuando conocen la información: que el mismísimo presidente de la nación va a poner su lindo pié en esa tierra. Fluye entonces la vena yankee más patriótica.

Uno asiste a esa reacción muy muy natural para ellos. Creer firmemente en algo sin plantearse una duda o cuestión acerca de ello, pues eso sería un síntoma de desunión.
La llegada del presidente se toma en Repentinamente como un hecho realmente histórico y algo que, con el pasar de los días en el pequeño pueblo será rememorado.

Sin embargo, me da por pensar cómo se podría plantear una versión española del mismo tema. Sólo me viene a la mente ¡Bienvenido, Mr Marshall!, pero sólo por la implicación de todo el pueblo en un hecho concreto...

…¿Alguna sugerencia al respecto?

15 enero 2007

Como un "outsider" profesional

¡Pussey! es el último cómic de Daniel Clowes que ha caído en mis manos, cortesía de los Reyes Magos y el regalo no ha podido ser más acertado.

¡Pussey! es la historia de un dibujante de cómic-books que trata de ganarse la vida intentando sacar partido de una de sus pasiones. Dando salida a una creatividad desbordante, inventando personajes y creando diálogos que muestren ese genuino mundo interior que Dan Pussey guarda.

El inicio de la historia nos sitúa ante un niño ensimismado por esa actividad de dibujar sin descanso, un niño que sin sospecharlo se halla en ese punto sin retorno del deterioro de su vida social. Pocos amigos, relaciones amistosas insatisfactorias, rodeado de freaks entre los que no encuentra su sitio…Daniel no sabe cómo dar cauce a sus inquietudes artísticas, hasta que en una convención de cómics aparece del Dr. Infinity, de Infinity Comics Group.

La trama no tendría la más mínima importancia ni trascendencia alguna si no fuera porque la relación de Dan Pussey y su arte con el negocio es lo que marca la trágica realidad de este creador (o artista) y los creadores (o artistas) en general. Como en muchas facetas del arte (música, literatura, dibujo, publicidad…) se abre un abismo entre lo que el artista imagina -con una libertad creadora más bien ficticia- y lo que los jefazos y demás altos cargos le permiten llevar a cabo.

Luego está (perfectamente mostrada) la relación comercial que se genera entre el dibujante (léase, artista) y la empresa (léase, mercado). Dicha relación es tan profundamente hostil y devastadora para nuestro artista que se ve irremisiblemente condenado a una espiral de intentos errados por salir de ahí.

En el caso de Dan esto se ilustra cuando trata de trabajar para otras compañías de cómics, pero le dan con la puerta en las narices porque lo que buscan es otra cosa, otro estilo. Estilo al que Daniel tiene que optar entre amoldarse o largarse. Pussey acaba siempre por regresar al punto de partida (su trabajo en un tugurio, mal pagado y sin sentido). A su vuelta el jefe nunca se enfada, sino que lo recibe diciendo “Por fin te has dado cuenta de que éste es tu sitio y que no debes intentar traspasar esos muros, pues lo que encontrarás no es arte”. Recuerda mucho a una película como El show de Truman, cuando el protagonista se debate entre dejarse convencer y permanecer en ese micromundo creado o no cejar en su intento de salir al mundo real.

Dan sale y entra intermitentemente. Por norma general con más sinsabores que éxitos. Pese a ello, la historia mantiene al lector entretenido un buen rato. Además de jugar con esa cruda realidad, nos asoma a esa lente a través de la cual podemos sentir ese esquizoide perspectivismo que posee el artista. Entre su imaginación y su realidad, entre lo que ve, lo que quiere ver y lo que le dejan ver.

La secuenciación de las imágenes y la elección del motivo en cada una es ya marca de la casa, algo para lo que Clowes parece ser un perfecto arquero.

Uno termina de leer y admirar ¡Pussey! (no sin cierto escándalo) cuando le asalta la idea de que tal vez, solo tal vez, Dan Pussey es un alter ego del propio autor al que ha utilizado para criticar a todos aquellos que usan (usamos) la palabra freaky indiscriminadamente para referirnos a alguien cuya exteriorización de ese mundo interior nos resulta irreverente, atrevida, excéntrica…sin pararnos a pensar en que dicha exteriorización está llena de honestidad, valentía y generosidad. Porque ¿quién se atreve a exponerse sin contemplaciones ante los demás?

Puestos a juzgar, ahora siento cierta envidia del aspecto más heroico de Pussey, de esa inconsciencia que acompaña al “outsiders”*


* Como dice el galerista cabrón que lo trata a patadas.

12 enero 2007

¿Quién dijo que Portugal no tiene Reina?

MARIZA es una de esas artistas que encarnan una de mis grandes pasiones. A pesar de no gozar de una fama internacional tan asentada como Misia o la avasalladora contundencia de Dulce Pontes, ella representa un profundo estudio de la estética, el mestizaje y el sentimiento puestos en circulación con cada una de las palabras y notas que emanan de su garganta, de las que se sirve para acompañar a todos esos instrumentos genuinamente portugueses.

Mariza irrumpía en la escena musical en 2001 con Fado em mim, un disco que seguía muy de cerca los paradigmas del fado más tradicional, aquel que institucionalizó Amalia Rodrigues. Con ese disco rompió barreras y dejaba ver un arte inquieto y a la vez inteligentemente controlado. Su éxito en Portugal fue clamoroso y consiguió inyectar vida y carisma a la deteriorada imagen del fado tradicional (especialmente entre los jóvenes, que lo asociaban vergonzantemente a la dictadura de Salazar). Y es que esta portuguesa, de madre mozambiqueña, no deja de empaparse de todo lo que le rodea e incorporarlo a su mensaje.

Por ello, Mariza ha jugado con diferentes influencias. Desde lo más tradicional a la bossa nova carioca, desde colaboraciones con Sting hasta José Mercé. Para su último disco de estudio, Transparente, se fue a Brasil (donde ya había vivido 4 años) dejando que la solemne cadencia del fado se viera turbada por esa suave agitación que le imprime la bossa.

La estética de Mariza es el primer impacto que una persona sufre al enfrentarse a su música. Piel tostada, ojos saltones, delgadísima, pelo rubio platino, ondulado, engominado y pegado a la cabeza, faldones clásicos ribeteados por volantes en el cuello, las muñecas, la cintura…collares, medias de red en los brazos y chal negro. Todo ello, junto a una actitud tremendamente confiada en lo que está haciendo. Sólo así se entiende esa seguridad en la escena al cantar y al verla nos sintamos algo así como afortunados voyeurs.
El disco que ahora reseño es una especie de grandes éxitos en directo, pero un directo muy especial. La grabación de Concerto em Lisboa supone para la cantante “Uno de mis mayores sueños se hizo realidad”. Este concierto fue catalogado por la prensa lusa como histórico, del que alabaron el repertorio elegido, el lugar —junto a la Torre de Belém— así como la orquestación y el acompañamiento: la Sinfonieta de Lisboa bajo la dirección del consagrado músico y productor Jacques Morelenbaum. A esta cita asistieron más de 20.000 personas, que se reunieron en este concierto único que supuso el regreso de la artista a Lisboa.

A lo largo de las dos horas de concierto presentó Transparente, pero revisó antiguos temas reorquestados para la ocasión. Así fue posible escuchar algunas canciones como Chuva, María Lisboa, Menino do Bairro Negro o Feira de Castro. Si bien estas canciones ya son clásicos en el repertorio de esta artista, se echan de menos títulos como O silencio da guitarra, Fado curvo o, mi favorita, Oiça lá o senhor vinho. Seguramente fueron cantadas en el transcurso del espectáculo y no incluidas en el material finalmente editado, pero yo las he echado en falta.

Para quienes no acostumbran a escuchar nada de música del país vecino (sea clásica o contemporánea), dejo una definición del fado en palabras de una de sus máximas exponentes:

¿Cómo describirías el fado a alguien que nunca lo ha escuchado antes?

- El fado es un tipo de música emocional, lleno de pasión, tristeza, celos y a menudo sátira. El sonido más característico viene de la guitarra portuguesa, única por su forma, con sus doce cuerdas y una afinación específica. Algunos dicen que es descendiente de la cítara árabe y otros que del laúd inglés. La guitarra portuguesa se acompaña tradicionalmente por la guitarra clásica y el bajo acústico. Estos tres instrumentos acústicos se disponen en el escenario a la manera de la luna creciente. El cantante se coloca en el medio. Hay también un elemento visual muy característico: el chal, que tradicionalmente es negro. (Mariza)





09 enero 2007

En el monte de los Olivos

Mi Navidad en el monte de los olivos

La verdad es que uno asocia mucho la época en la que vive a momentos muy concretos. Para mí la Navidad no es sólo sinónimo de consumismo atroz, regalos a montones, comilonas que hacen que engordes indefectiblemente y mi madre trabajando hasta las tantas. Además la recogida de aceituna es algo que, como el turrón, siempre está presente en estas fechas. Este año, al tener vacaciones escolares, me ha tocado echar una mano (como antes) recogiendo aceitunas.

Cada mañana tempranito cogíamos el camino en una furgoneta que nos protegía del frío, lo cual siempre es de agradecer. Una manía -que yo aplaudo- de mi padre es el llegar al campo y encontrar ramón (ramas secas de olivo) para hacer una lumbre que nos caliente y contribuya a olvidarnos un poco del frío.

Al principio forrados de abrigo hasta las cejas para poco a poco ir desprendiéndonos de esas capas de ropaje.

Comenzábamos y todo era un poco duro. Después de tanto tiempo uno no se acostumbra de nuevo a un trabajo tan físico. Sin embargo he salido indemne, además de con un buen color de piel y una aceptable puesta a punto física.

En esta primera semana de trabajo la cosa no pinta mal. Todo bajo control después de lo vivido, pero pensando en viajar.

Tuve tiempo de hacer algunas fotos como las que siguen:

Pd. Ajustar las fotos me resulta muy complicado. Algún día haré algo realmente chulo con ellas...

Para el regreso


Es una canción que me encanta...me da vueltas y es que la buena vida siempre es una buena opción para estar un rato a solas con uno mismo.
Besos a todos.
Tengo que contaros algunas cosillas...

22 diciembre 2006

Optimismo de bolsillo


Voy a comprarme un libro
Que me diga qué hago mal

[Calles y Avenidas, la buena vida]

Es curioso cómo a veces nos empeñamos en hacer las cosas bien. Creo que pocas veces sucede que vayan bien las cosas y recurras a un libro en el que buscar orientación. Generalmente tendemos a colgarnos los galones como enteros y absolutos responsables de nuestro éxito. Y obviamente a todo el mundo le encanta esa sensación. Pocas veces la he sentido. No sé si una o dos veces, pero puedo decir que en ambas ocasiones me ha resultado tremendamente gratificante honrarme a mí mismo y, dicho sea de paso, se me ha hecho cortísimo ese proceso de autoalabanza.
Por el contrario, cuando estamos mal, la cosa cambia. Cambia muchísimo. Vemos un sentido muy profundo en cosas que antes tomábamos como algo tremendamente banal. Reparamos en detalles nimios de manera trágica, dando a veces un carácter tan trascendental que puede hacer que nos deprimamos e incluso rayemos la paranoia. Es, según estudios de mercado editorial, cuando una persona tiende a buscar una respuesta en los llamados libros de autoayuda.

¿Por qué los libros y no el psicólogo o los amigos?
Primero por el firme convencimiento de que la situación está absolutamente controlada. Aparte de ese control sobre el asunto en cuestión, la lectura es algo íntimo y, en consecuencia, no es necesario molestar a nadie. Así evitamos el que un tercero juzgue o cotillee en un problema que al final no le importa. Por otro lado, el psicólogo es para casos en los que el asunto nos supera y flaquean las fuerzas, cosa que hace que no podamos reunir todas las fuerzas para remontar vuelo. El psicólogo sería algo así como un entrenador que marca pautas a seguir para pisar firme.
Una página de Internet recomienda un libro de autoayuda y hace la siguiente llamada de atención:

Este libro es un recurso interactivo que te acompaña en la recuperación de heridas emocionales producidas por: enfermedad grave, accidente de tráfico o laboral, conflicto bélico, atentado terrorista, despido laboral, jubilación, maltrato psicológico, maltrato físico, muerte, inundación, incendio, ruptura…

Está claro que todo el mundo, en mayor o menor medida, ha estado cerca de uno de estos acontecimientos. No obstante, cuidado, su fin es captar un lector (cliente, hablando en términos de mercado).
La cuestión es: ¿por qué las personas nos sentimos legitimadas si a nuestro alrededor hace todo el mundo algo parecido o similar?
Yo he leído un libro por el curiosidad que me despertó escucharlo de una amiga. Dice que le fue útil para algo. Eso es lo que me sonaba más raro. Todo estaba aparentemente bien, aunque solo era aparentemente. Supongo que no exteriorizó lo que sentía, nadie reparó en problema alguno. No obstante, el libro delataba que algo estaba pasando. A lo mejor es que el problema no era grave o, tal vez, se solucionó a golpes de pildoritas contenidas en las balsámicas hojas de la autoayuda.
El libro en cuestión era La fuerza del optimismo. Escrito por un psiquiatra español, Luis Rojas Marcos, quien hace alarde de una coherente línea de razonamiento que le concede el apoyarse en nombres muy prestigiados a lo largo de la historia:

«El hombre es una criatura dotada de tal ración de agresividad que le sería fácil exterminarse… Sólo nos queda esperar que el eterno Eros —el instinto de vivir— despliegue sus fuerzas para vencer en la lucha contra su no menos inmortal adversario Tánatos —el instinto de destruir—. Mas ¿quién podría vaticinar el desenlace final?».
Sigmund Freud, El malestar de la cultura

18 diciembre 2006

...faltan por llegar


Es justo en esta época en la que muchos revisan lo acumulado en el año. Por eso, revistas, páginas de internet, foros, blogs, etc…hablan de lo mejor del año. No deja de sorprenderme el hecho de que todo el mundo conozca todo tan al dedillo desde el momento en que sale. Yo, que no disfruto tan al día de todo lo que está a la última en el momento que aparece, me siento un poco fuera de esa onda tan moderna. Por ello, dado que suelo tardar en descubrir cosas, he decidido elaborar la lista de algunas cosas con las que he disfrutado muchísimo este año. Empecemos por la música. Como le sucedió a http://www.locadelcoco.blogspot.com/ con Belle and Sebastian, a mí me sucedió con esos escoceses o con La buena vida. En la lista que sigue he decidido incluir las canciones (y en general los discos) con los que más he disfrutado. Algunos sí que son de este año, otros no tanto.
Han sido muchos descubrimientos y aún hay otros que faltan por llegar.

- Tu perrito librepensador, SINGLE
No voy a decir mucho de Single. Creo que es lo más a la última que he estado con un nuevo grupo (y no son tan novatos en realidad). Ya les he dedicado una entrada entera a ellos, bueno, debería decir ella (Teresa Iturrioz, pero como Ibon Errazkin está también por ahí pues como que a mí me huele a duo, ¿no?)
- Pull shapes, THE PIPETTES
Imaginense, yo cruzando la calurosa estepa manchega en pleno verano, en un peugeot 106 dando tirones y con los molinos de fondo. Alternábamos canciones de Sara Montiel (Supersara) y The pipettes. ¿No suena apetecible? ¿Quién se apunta a la próxima?
- If looks could kill, CAMERA OBSCURA
Por primera vez me apresuré a tener el disco antes que nadie. Traté de hacerme con él el mismo día de su salida a la venta. Finalmente llegó una semana más tarde, pero más lo disfruté. Este disco “lets get out of this country” me supo de maravilla.
- Under my skin, FRANK SINATRA
A pesar de todas las leyendas en torno a su persona, juerguista o desvergonzado, tenía una gran voz.
- Otra vez, MIRANDA!
Fue la locadelcoco la que envenenó mi mente con este grupo (también lo hizo con Belanova). Desde la primera escucha me quedé pensando: ¿quién demonios es Miranda!? Y acto seguido llegó la idea de “sería maravilloso ir a uno de sus conciertos”. Seguro que cualquiera lo puede pasar estupendamente.
- Rosa pastel, BELANOVA
- Padova, CORAZÓN
De ellos me encantó todo el disco y además flipé con la versión de “Martín se ha ido para siempre”. Me perdí su concierto en Sevilla, pero los veré, algún día los veré.
- Azzurro, ADRIANO CELENTANO
Adiano me recuerda a Mina y a las compras esporádicas en el peugeot 106 a Carrefour Camas…jejeje…Sin duda esta canción entró a la primera. Y una frase con ella memorable:
Cerco un pó d'Africa in giardino, tra l'oleandro e il baobab
Come facevo da bambino, ma qui c'é gente, non si puó piú
Stanno innaffiando le tue rose, non c'é il leone, chissá dov'é
- No phone, CAKE
Fue uno de los descubrimientos que hice gracias a mi compañero de piso. Directamente desde Okinawa.
- Un actor mejicano, LA BUENA VIDA
Fue el vídeo y mi curiosidad por saber en dónde estaba esa razón por la cual este grupo volvía loco a todo el mundo que conocía. Ahora hay cantidad de canciones de este grupo que me acompañan permanentemente.
- I don´t feel like dancing, SCISSORS SISTERS
Paradójico. La canción es absolutamente bailable, a pesar de su título: “no tengo ganas de bailar”. Con falsete permanente y una actitud provocadora. Siempre son buenos compañeros de viaje.
- Sous les avalanches, VINCENT DELERM
Y hablando de viajes, a él lo he descubierto en un viaje reciente. Ya me había puesto sobre la pista la fotogenia de este hombre, pero no esperaba tanta sorpresa. Una brisa tan agradecida que no puede ser más elegante y detallista. Muy nórdico, muy “cool”. Absolutamente íntimo.
- Run fast, TRESESTRELLAS
Con ellos inauguré mi blog. El ritmo de Tresestrellas es como una marea que de modo sigiloso e imprevisto te atrae y te arrastra hacia esa verdad en claroscuro que dibujan. Es lo bonito de ellos, generan un momento envolvente en el que lo más fácil es evadirse hacia donde uno quiere. Aparte de esa melancolía urgente que destilan, no creo que la música pueda ser más generosa en libertad que la que practica este trío.

11 diciembre 2006

...pero volvemos para comer, ¿no?

Algunas fotillos de este puente en las inmediaciones de Cazorla. Un puente muy musical y en todo momento mucho frío, pero en una gratísima compañía. Ah, y comida, mucha comida...jejeje...



















El dominio de los sentidos

ANCHO PAISAJE QUE INVITA A VOLAR, A SALIR DE VIAJE Y ASÍ VIGILAR LA SOLEDAD DEL VALLE Y EL RÍO...



Así comienza el disco de SINGLE, con Pío Pío, haciéndonos entrar en un paisaje que hará florecer con garbo y soltura numerosas sensaciones y estados de ánimo.
La sensación de escucharlo cuando estás solo es como destapar una botella y entrar en ella. Como si fuéramos un pequeño Gulliver que encontramos una botella como las que tienen un barquito dentro, pero que en esta ocasión contienen a SINGLE. Entrar significa viajar por su cuello. Todo es estrecho, con cuidado, el sonido rebota con facilidad y no sabemos de dónde nos llega exactamente…Hasta que el ensanchamiento lo empiezas a notar con Señor Invierno, alegre y achispada, igual que un lambrusco rosado y gaseoso. Como si en medio de un inmenso páramo gris fueran a crecer los coloridos paisajes de laberintos de setos, caminos amarillos y prados inalcanzables para la vista.
En este deambular de colores fragantes llegamos hasta un momento para la reflexión y el relax:

Sé que algo raro te pasa
y tú callas
No te atreves a hablar
La voz se te quiebra

Te falta valor al mirar
Algo raro

Pero pronto despertamos con un tono chispeante: Llévame a dormir. ¿Alguien ha reparado en los ruiditos de fondo de esta canción? Es tan sutil como elegante, tan natural que parecen delfines, jejeje…Me pone de tan buen humor que casi me pongo a llorar.

Y, al margen de estas lágrimas positivas –acuño nueva expresión-, seguimos en el camino apostando fuerte, paseamos por un arroyo, en contra de su curso natural con Mira, basta en la cabeza. A pesar de su temática es una de las canciones más graciosas del disco, y las que tienen un ritmo que entra a la primera, pero también un peligro añadido: puede ser la primera de la que te canses.
Después de esta experiencia acuática volvemos a flotar. Qué rico mareo con Vete que insiste diciendo:

Vete, vete
que empiezo a estar harta de verte
Vete. Déjame vivir
Vete.
Voy a ser más feliz sin ti
Sin ti voy a ser más feliz

Hacemos escala en lo que yo llamo el “momento vainica doble” con su guitarra española y tintes más flamencoides. Teresa (la cantante) desgrana la letra de su Recuerdo Escolar con una naturalidad pasmosa.

Así, poco a poco, todo fluye hasta culminar y esperar el nuevo chispazo en la mecha. Llego a mi momento preferido del disco, la canción que me encanta escuchar a solas, cuando ando por la calle con el mp3 puesto y mirando a la gente que pasea ajena a la delicia que llevo a cuestas…jejeje…La ciudad es más bonita y los problemas no importan. Mi canción favorita dice palabras como:
Qué tonto es estar aquí, triste y solo sin ti
Perrito triste en soledad
Sólo queda ladrar
Yo quiero ir a tu lado en los aviones
y en el tren de alta velocidad
cogerte de la mano si te complace
Ya te echo tanto en falta si te levantas,
Porque madrugas para trabajar
Yo te echo tanto en falta
Tú lo sabes
Tu perrito librepensador

Lo que más sorprende de SINGLE es que puedes ubicar la canción visualmente en cualquier parte. Un disco diverso, hecho a base de muchos retazos y pinceladas. Definitivamente con tan buen hacer que resulta reconfortante que converjan los cinco sentidos en ese viaje que dura unos 55 minutos, pero que se pasa en un Pío, pío.

Deja de buscar. Algo bueno está pasando y te lo estás perdiendo. No tardes…



05 diciembre 2006

Sexuando la cereza

Reconoció que estaba enamorado de ella y que también me amaba a mí. Traducido eso significa: lo quiero todo. Traducido eso significa: por ahora no quiero hacerte daño. Traducido eso significa: no sé qué hacer, dame tiempo.


Resulta muy complicado abarcar la figura de esta escritora. Una de mis lecturas más recientes es Espejismos, de Jeannette Winterson. Es la reedición -cortesía de la editorial Lumen- de un libro que tiene un título fantástico en inglés Sexing the Cherry, pero que en español no tiene mucho que ver con la historia.

Sin duda sorprende que este libro fuera juzgado en su momento como un traspiés en su fulgurante ascenso al olimpo de narradores británicos contemporáneos. Muchos temieron lo peor. Sin embargo, con el tiempo hemos comprobado que era perfectamente consciente de esta nueva vuelta de tuerca. Presenta en este libro algo radicalmente distinto a lo usual. La historia de la giganta y su hijo (el adolescente descubridor de frutas exóticas) que avanza en un vaivén que no deja tregua al lector.

Confiando ciegamente en la británica, uno se adentra en la historia confiando en que a alguna parte llegará. Ciertamente, aunque es una obra llena de habitáculos minuciosamente diseñados, no alcanzamos a apreciar la obra hasta que ésta se encuentra muy avanzada. Esta novela se gravita sobre las vidas de dos personajes absolutamente opuestos, pero vinculados; con psicologías divergentes, pero encadenados; con sentimientos perecederos, pero entrelazados.


Me llaman la Mujer Perro y basta. A él lo llaman Jordan y basta…¿Qué nombre se le podía poner después de que fuera pescado en el apestoso Támesis?...Debí llamarlo como una charca de agua estancada y entonces lo habría conservado, pero le puse el nombre de un río y escapó con la pleamar

La autora traza dos líneas paralelas para mostrarnos el desarrollo de los acontecimientos. Acontecimientos que ganarán interés a medida que el niño crece, se independiza, busca su destino y descubre. Su oficio será descubridor, con lo que podemos establecer esa alegoría con historias de aquellos descubridores colombinos que tanto han zumbado en nuestros oídos. Jordan vuelve a casa con nuevos descubrimientos: plátano, patata, piña…

Hoy llegó la piña. Jordan la portaba entres sus brazos, como si fuera un dorado bebé; se dispuso a partirla por la mitad con salomónica sabiduría. […] Los asistentes al festín se desternillaron de risa y el rey en persona, con su nueva peluca, bajó del estrado y apremió al señor Rose para que aplazara el sacrificio. Al fin y al cabo, sólo era una fruta.”

Al otro lado de la línea argumental se posiciona la madre. Una giganta tan noble de sentimientos como la jauría de perros que la acompaña, pero tan inflamable como la dinamita cuando se trata descuidadamente. Si a través de Jordan descubrimos a un personaje que se adentra en la aventura, en el amor, en el sexo, etc…En el caso de la giganta, encontramos la resignada visión fracasada sobre estos mismos puntos. Ella no tiene suerte y sus experiencias no resultan tan trascendentales. A pesar de ello, debo advertir que la incursión en la vida de la madre es, con mucho, más divertida y profunda que la vida del hijo.

A través de la historia de la enorme mujer Winterson demuestra una vez más cómo es posible que las palabras tengan texturas, formas diversas, profundidad y perspectiva…Definitivamente con esta ella reparamos en que todas esas palabras, que de algún modo palpamos, no son muy distintas de nosotros:

Mi experiencia con el tiempo es casi la misma que con los mapas. El tiempo es plano y se mueve más o menos en línea recta de un punto a otro. Ser en el tiempo, en el presente continuo, consiste en mirar un mapa y no ver las colinas, las configuraciones ni las ondulaciones sino sencillamente la forma plana. No existe sentido de la dimensión, sólo la percepción de la superficie. Y pensar en el tiempo es todavía más vertiginoso y caótico.