17 julio 2010

Stiches. La soledad es una amarga mordaza.


En un principio, la obra de David Small, Stitches (Una infancia muda), ha llegado a España con un premio bajo el brazo que lo acredita como el mejor cómic de 2009 gracias a ser el finalista del National Book Award a la mejor novela gráfica y toda la campaña de promoción de The New York Times como una de las obras más importantes de 2009.

Premios que también le llovieron en su momento a Fun Home, de Allison Bechdel. Comparaciones aparte, he de reseñar que a mí sí que me parece que la ironía y la acidez de la obra de Bechdel sí es digna merecedora de premios de ese calibre. Una obra tan accesible como amarga e irónica. Una de las virtudes que esa obra ostenta es la capacidad de significar tanto en cosas triviales y en oscuros secretos que, según el lector con el que se tope, le puede conferir diversos niveles de lectura.

En el caso de la obra de David Small es más complicado decir esto. La historia tiene lugar en Detroit, y el autor nos cuenta su vida (no sé si todavía he mencionado que se trata de una autobiografía) desde los ojos del pequeño David con 6 años. A sus ojos nos empieza a dar una serie de peripecias sobre cómo ha ido evolucionando y el porqué de su infancia. Así podemos contemplar cómo evoluciona un niño como el protagonista condicionado por el clima que lo envuelve y las condiciones en las que se desarrolla como persona.

Importa destacar que la ilustración es buena, aunque a veces un poco redundante y otras imprecisa. El soporte es bueno y, a pesar del grosor de la obra, se lee rápido y se entiende perfectamente porque evita complicaciones que enlacen de una manera complicada el texto y la ilustración.

El pequeño David irá descubriendo secretos familiares, secretos sobre sí mismo que le ocultan sus padres deliberadamente a la vez que andando el tiempo se convierte en sí mismo. Un niño que se queda sin voz y cuyo medio de expresión será la pintura y las artes gráficas en general. Una persona que crece sin amor por parte de aquellos que se supone deberían ser sus incondicionales y sale adelante.

Diferentes edades, tramos y experiencias que lo marcan, un padre ausente, una madre que oculta muchos secretos y traumas...

En definitiva, David no ha sido muy diferente a muchas personas que se pueden identificar con esta obra, pero sí ha sido uno de los pocos casos que podrían haberse resuelto con tanto éxito. Una joya sólo por eso...aunque podría haber dado para más.

Por amor a Neil

Mira que me lo olía cuando me dijeron que ya había sacado el nuevo disco Bang goes the Knighthood, un disco que hace el número diez de su carrera y con el que llega a explotar su vena crooner francés más que nunca, en el que exhibe con más rotundidad su voz pronfunda y viril en un hombre tan pequeño, pero TAN grande a la vez.

Es un cantante que aprendí a apreciar cuando aún no había despertado a una nueva ventana musical, aquella referida a los músicos que proponen ideas sin grandes recursos, propios de las megaestrellas a las que una abrasiva campaña de márketing le diseña su próximo éxico con todo el ánimo de lucro.

Absent friends y su grandilocuencia cedieron a algo mucho más tangible y terrenal como Victory for the comic muse, algo que desbrozó inevitablemente el camino para que ahora nos venga a sorprender con este nuevo álbum que se editó el día 31 de mayo y que cuanto más lo escucho más me gusta: Bang goes the knighthood.

He estado pisteando por internet y todas las reseñas que he leído insisten en comparar estos tres últimos álbumes y hacer un pequeño juego de palabras y referencias a canciones que adquieren sentido en su contexto y no interrelacionándolas azarosamente. Importa destacar las diferencias entre estos discos y, mientras unos ven una línea descendente, ascendente o constante en su trayectoria, yo veo una evolución clara. Una coherencia que abruma y un disco que recurre a lo que él ya domina y con las bazas que mejor juega para dar consistencia a un producto bonito, elaborado y para nada pretencioso (ésta quizás sea su mayor grandeza).

He escuchado el disco decenas de veces, solo y en mi coche. Me ha dado tiempo a aprender a tararear ciertas melodías y repetir versos de algunas canciones... Un disco que gana con el tiempo, que se vuelve ácido e irónico (At the indie disco) que habla del amor con contundencia (Have you ever been in love?) o que te hace visualizar fotograma a fotograma una posible historia (Neapolitan girl, Bang goes the knighthood o Assume the perpendicular).

Neil es grande y simboliza como pocos ese arte de hacer con lo mínimo lo máximo. No importa que no cope portadas, que no sea el favorito de muchos críticos, que no electrifique su música o se vuelva más frívolo... siempre será él, su voz y su "galofilia".

No sólo es esto, además hay un cd extra que nos premia con un concierto en La cité de la musique (2008) en el que hace versiones preciosas de "Amsterdam", "Poupee de Cire" o "Le copains d´abord". Sería maravilloso que te dejaras seducir por su voz y te perdieras sólo por un ratito en lo profundo que mana de su garganta.

Ray "on the road" (pero menos)


Hace tiempo que tenía pendiente este libro de Ray Loriga. He de reconocer que siempre me ha parecido un autor con más pose que talento... y lo sigo pensando. Leer Caídos del cielo no ha hecho más que confirmar mi "prejuiciosa" imagen, aunque he de reconocer que la obra tiene sus valores.

Que me forjara esa imagen frívola y falsa ha contribuido el hecho de que él mismo hiciera su propia película (arrogante y pretencioso), que la escribiera y la dirigiera para que, finalmente, derrochara mucho dinero consiguiendo una obra que sonroja por lo mediocre del resultado.

Un joven y una pistola, una chica "gustosamente secuestrada" y el narrador de todo esto: el hermano del chico de la pistola. La historia queda contada en diversas escalas narrativas. Cuenta lo que ha vivido junto a su hermano y justifica su carácter ante el lector, desgrana lo que vive invitado a diversos programas de televisión como estrella invitada que aporta información sobre el bello asesino que es el hermano (en plena huída en esos momentos). La información que va añadiendo la recoge del testimonio de la chica secuestrada por el hermano durante su apresurada y desorientada fuga. Esta información la consigue a posteriori, cuando ya la huida se ha dado por concluida y, según entendemos, la historia ya ha acabado. La información ofrecida por la chica siempre se ve apostillada por lo que él mismo supone e intuye y cataloga como cierto o incierto desde su punto de vista.

El telón de fondo lo componen los medios de comunicación y la cobertura mediática que se le da al suceso. Una especie de Thelma y Louise literaria, salpicada con una actitud On the road al más puro estilo Kerouac y una narración que pretende ser original e impactante pero quedándose sólo en la pretensión y sin llegar a cristalizar en algo contundente y rotundo. En otras palabras, carece de valor literario por la poca fuerza de la historia y lo manido de la estructura ofrecida.

Loriga, un autor que escoge su propio nombre, que se casa con una "cantautora" de éxito en los 80 y recientemente relanzada gracias a Tu labio superior... Mucha pose, tanto que sólo se queda en eso, y en consecuencia aburre. Un autor que durante mucho tiempo se ha erigido como el fetiche de los raros, los sociópatas y aspirantes a freaks, pero que lamentablemente claudican ante un producto un poco confuso.

Pretendidamente moderno y con la firme intención de perfilarse como el "enfant terrible" de la literatura patria con la insensatez propia de estos autores. ¿Es que no sabe que la fórmula funciona durante un par de años con adeptos que pronto se cansan del fetiche? Ahora no sé muy bien qué hace, pero me da una pereza...
Pd. Confío en poder escribir algo más positivo sobre Héroes... Lo mío son las causas perdidas, ¿o no?.

14 julio 2010

Nazionalismo


Resulta extraño esta ola de "nacionalismo" que asola el país como consecuencia directa de la proeza alcanzada por los jugadores de la Selección Española de Fútbol en el Mundial de Sudáfrica. Hasta hace bien poco el grito de "¡Viva España!" era algo que prudentemente se guardaba en el pasado y cada español se autoamordazaba por el reducto nacionalista-fascistoide que poderosamente evocaba.
Hace tiempo que leí cómo un periodista se cebaba con una ex triunfita que, a raíz de la participación de la otrora Rosa de España en Eurovisión, gritaba algo parecido "¡Arriba España!". Hoy son pocos los que se atreven a discutir esto y volver a arremeter contra todos y cada uno que han repetido hasta la saciedad el título del pasodoble de Manolo Escobar (estrella invitada en la celebración local por el título conseguido).

Es cierto que una nueva generación, completamente ajena a lo que el pasado nos había dejado cual pesado lastre, ha recogido el testigo y, tal como sucede muy a menudo con la lengua, ha dado un nuevo sentido a esa frase que hoy empieza a ser una constante en cada celebración nacional (especialmente en lo relacionado con el deporte).
Ya no se ve tan mal o es, quizás, que ahora el personal se autocensura a la hora de criticar gratuitamente a quien sin ninguna intención política corea esas palabras.

Llama poderosamente la atención que la victoria española coincidiera con la manifestación en bloque en Barcelona contra la sentencia del Tribunal Constitucional sobre el Estatut. Desgraciadamente la manifestación pudo ser un éxito, pero desde luego la atención mediática se la llevaron los componentes de la roja y la gente secundó esta propuesta, tal vez ya harta y más que harta de ese lleva y trae que tienen los políticos con la crisis, sus consecuencias, las medidas y todo lo que se cacarea pero que el ciudadano de a pie es incapaz de percibir en su vida cotidiana. Hoy toca debate sobre el estado de la nación, veremos si es capaz de centrar la atención de los españoles o, ya aburridos, prefieren seguir viviendo de la resaca de la celebración de una victoria o de lo apropiado o no del beso de Casillas a su novia.

¡Hay que ver cómo pasa el tiempo y se hacen juegos de palabras un tanto extraños! Nacionalismo o NaZionalismo; "Viva España" que corea La Roja... Como dice un amigo mío, así está Hespaña.

24 julio 2009

Todo el sabor. Sin mordiscos.


Confieso que todo esta barrida de literatura sueca me atrapa, así como lo hace el movimiento vampírico de manera global. Atravieso una fase en que lo cool reside en la masa y no en la casposa distinción que mucho moderno sin talento postula por doquier.
Es así como me enganché a la serie True Blood y de la que espero su tercera temporada como agua de mayo. Las tribulaciones de Sookie y su vampiro Bill Compton me atraen poderosamente y, como en muy pocas ocasiones, me han hecho sentir ese terror adolescente, lo prohibido y lo descarado, las normas conscientemente incumplidas y la inconsciencia adolescente que todo adulto echa de menos y pugna por recuperar.
Además, poco a poco tiene su efecto en los adolescentes. El fenómeno fan ha destado el consumo de libros como la serie de Charline Harris (en la que True Blood se inspira) o Stephenie Meyer con su saga Crepúsculo.
Estos fenómenos literarios trasvasados al cine no son algo aislado y mucho menos novedoso. Podemos centrarnos en los vampiros que, ya a principios de los 90 dio como resultado que estrellones como Brad Pitt o Tom Cruise se reunieran para dar vida a la primera parte de las Crónicas Vampíricas de Anne Rice. Mucho ha llovido desde entonces y las normas de los vampiros han ido evolucionando y reinventandose, cediendo a los bajos instintos que despierta un muerto condenado a vivir hasta la eternidad.
Podemos objetar mucho en contra de la serie y su creador (Alan Ball) que venía precedido por un producto televisivo tan laureado como "A dos metros bajo tierra". Muchas fueron las críticas sobre el creador y la temática de la serie, a punto estuvo de echar el cierre en la primera temporada, pero es imposible que una cabecera como la de la serie no te atraiga, que el despelote constante de Ryan Kwanten te deje indiferente o que el vampiro nórdico interpretado por el despampanante Alex Skarsgard (Eric) no te remueva algo por dentro, o la aparición de una ménade (nueva palabra en mi vocabulario) y, desde luego, que el amor sea desenfocado como una relación entre dos polos que inevitablemente sucumben leyes magnéticas.
¡Qué cabecera tan original!

La reina del frío




Otra de suecos.
Hace casi un año dejé de escribir en este blog. He dejado que pasara el tiempo y han ocurrido muchas cosas. Unas buenas, otras no tan buenas. Poco a poco la autora que me disponía a comentar CAMILLA LÄCKBERG ha publicado ya 4 libros de una serie que en Suecia va por 9 volúmenes. Tendremos que esperar, según la propia autora y su editorial en España (MAEVA) hasta abril de 2011 para una nueva entrega.

Llegó por casualidad, un encuentro fortuito e inesperado pero muy agradecido.
A estas alturas he leído los cuatro libros publicados hasta el momento, pero no en el orden que la trilogía exige. El primero en caer en mis manos fue Las hijas del frío (tercera parte de esta serie) y me enganchó el planteamiento tan directo del tema (en la página 2 te presenta los hechos) y uno va avanzando en la lectura hasta finalmente conseguir el final con un tiempo tan bien calibrado como eficaz.
Acto seguido fui a buscar el inicio de toda esta historia: La princesa de hielo, que supone un buen arranque para una serie, aunque siempre se queda corto porque deja flecos para la siguiente entrega (algo obvio cuando desde el principio la intención primera era continuarla). No dejó de picarme la curiosidad. Siguiente asalto fue Los gritos del pasado, el hueco que faltaba para llenar la información que había destripado en la 3ª parte y con la 1ª empezó a cobrar algo más de sentido. Evidentemente sabía cómo podía evolucionar la historia personal de los protagonistas, pero no me esperaba tanto enredo y fanatismo religioso envuelto en una trama policíaca bien construida pero que a veces peca de sosa.
Finalmente llegó la cuarta parte: Asesinato en directo, ambientada en el mundo de la televisión y los realities que, mezclándola con clichés de asesinos en serie, trata de dar una vuelta de tuerca a su modo de hacer literatura y construir las historias. Läckberg en esta ocasión acierta con el hecho de llenar la obra de materia narrativa, pero se echa en falta la destreza y habilidad precedentes para manejar un solo núcleo unificador que haga de enlace entre dos líneas narrativas tan dispares y en un principio poco relacionadas. Más tarde la conexión se revela, pero es tan facilona que uno no llega a creérselo. Sin duda, es el libro menos brillante de esta serie de (por ahora) cuatro partes. Confío en que la 5ª vuelva a depegar y su protagonista femenina (Erika) le robe algo de protagonista a Patrick.

12 julio 2009

NADIE LO HA VISTO


En esta invasión de literatura sueca, por obra y gracia del triunfo del difunto Steig Larsson, si echamos un vistazo en cualquier librería, vemos que las nuevas sensaciones (especialmente en policíaca y terror) estás copadas por nombres suecos.

Me alegra profundamente y además soy víctima consciente y confesa de esta tentación comercial. No sé cuándo dejará de darse este fenómeno de traducir autores escandinavos, pero ya empezábamos a hartarnos de que sólo tuvieramos acceso a Jostein Gaarder o Henning Mankell. Ahora es el tiempo de los suecos y seguro que lo van a rentabilizar que para ello tienen el premio más importante del mundo en literatura (y el de mayor repercusión a nivel mundial).

Mi primera referencia sueca es: Nadie lo ha visto (MAEVA) de Mari Jungstedt, una novela en la que el inspector Anders Knutas se enfrenta a un asesinato en la idílica isla sueca de Gotland.

El primer ataque se sitúa al inicio de junio, cuando la temporada turística de la isla empieza a despegar (uno de los motores económicos de esta isla). Las conjeturas son múltiples, tanto en el seno de la policía como en los medios de comunicación de todo el país, y no se hacen esperar: ¿se trata de un asesino en serie?. Contrarreloj, el inspector y todo su equipo, han de ponerse a trabajar sin tregua y dar respuesta a ese enigma que es el ataque contra una mujer (Helena) y todo lo que se sucede.

Jungstedt teje una trama solvente y con un ritmo trepidante en el que se mezcla la emoción y el morbo por saber quién protagoniza estos ataques a mujeres y por qué.
Paralelamente, entre interrogatorio e interrogatorio, el pasado de cada uno de los personajes parece salir a la superficie como una evidencia de que cualquiera puede ser el culpable y ese dedo acusador de la duda apunta directamente a toda persona del entorno de cada una de las víctimas.

La autora sueca genera una terrible duda en el lector, lo confunde hasta tal punto que parece lógico que cualquier personaje pueda ser el asesino, a la misma vez que desechamos todas nuestras conjeturas que se ven tumbadas por el buen hacer de una inteligente progresión de los acontecimientos y un tempo narrativo perfectamente calculada.

Absolutamente recomendable, sobre todo para comprender que hay muchas razones para cometer barbaridades, meterte la piel de un policía o un asesino y por qué alguien perpetra semejantes actos. Somos lobos, un instinto animal se despierta en el ser humano para con sus iguales. Pérdidas de la noción de la realidad, el bien y traumas varios son los que componen este crisol que encienden un instinto salvaje.

03 julio 2009

Entre Reirse CON o reirse DE


regina spektor publicaba far, su nuevo álbum. como muestra la foto de la portada, regina se aferra muchísimo más al piano y se hace más evidente la necesidad expresiva de dos instrumentos: piano y voz. para mí se hace más evidente una influencia capital en su música: Tori Amos. Viene como anillo al dedo porque ambas sacan disco estos días.

esos ojos saltones de un azul intenso no hacen más que provocarte para que mires o para que dejes de mirar, pero nunca pares de escuchar. una sintonía que ejerce como marea que te atrapa en sus redes de acordes y desconciertos. la voz está acompaña a la música con muchísima soltura y alegría (independientemente del tema abordado). esa manera de cantar que parece que va perdiendo fuelle, parece que la música avanza de un modo inexorable y la voz persigue las notas de una manera que en cualquier momento pareciera que va a caer exhausta...nada de eso.

después de un magistral begin to hope nos entrega este far.
es cierto que este puñado de canciones tienen un serio problema. no hay un tramo del disco en el que se empiece a desdibujar lo que es la parte más álgida y la menos consistente. no hay un single evidente. el conjunto del álbum tiene una textura tan espesa y tupida que se nos complica mucho la idea de escoger una canción que sobresalga, porque en sí todo el álbum es precioso.

¿quién se atreve a titular sus canciones como "labios azules", "silla plegable", "el genio de la puerta de al lado"...? solo quien goza de un imaginario personal asombrosamente amplio puede conseguir trasladar impresiones propias hasta que tengan sentido en nuestros oidos, sólo quien ha vivido tantas cosas a su corta edad y está personal y musicalmente bien armada a base de vivencias muy recurrentes y profundas. Alguien que se atreve a dar su paso más personal en un álbum como este: "far" (lejos) ¿lejos de qué, regina?. lejos de lo mediocre y de lo poco auténtico.

ha lanzado el álbum con la canción "laughing with", que entra con un piano más sobrio y siempre alejada de lo que preludiaba con su anterior album.

Regina forever, para revivir el corazón, para darte una sonrisa, para afrontar cualquier cosa echando los cojones necesarios y muchos más... no, no te equivocarás. jajajaja...es muy grande.
mi sintonía de despegue es "folding chair"...hasta nueva orden me quedo con ella.

No hay nada más aburrido que un adicción

Es cierto que cuando tienes entre tus manos un libro como este no puedes evitar el llevártelo. Su formato ya te gana, independientemente del contenido que te espera en sus páginas. En este caso, hablando con una amiga (y el libro de por medio) argumentaba que esta editorial tenía una gran cantidad de aciertos gracias a que incluía en su catálogo obras que iban encaminadas directamente a buscar el "escándalo por el escándalo" pero "¿qué me aportas de nuevo?". Puede que tenga razón -en parte- pero en parte no.

Uno puede preguntarse qué hay de nuevo en un par de yonquis abocados a una destrucción absotuta o, más precisos, autodestrucción más que consciente y lo que ello conlleva: una degradación total y absoluta del ser humano vencido por sus debilidades, que no son otras que la incapacidad para afrontar de una manera entera los sinsabores a los que nos somete la propia existencia y tener que buscar en las drogas "un momento de paz" o más bien de "refugio".

No hay nada nuevo (ni siquiera morboso en esos personajes), pero sí lo hay si se plantéan como Tony O´Neill los ha sabido dibujar. Llega un momento en el que Susan y su marido te provocan nauseas, más tarde es el interés por ver cómo en un momento tan delicado de sus vidas (su universo se puede quebrar en cualqueir momento) todo puede saltar por los aires.

Colgados en Murder Mile es un descenso a los infiernos. Supone la lucha a vida o muerte de los personajes consigo mismos. Tienen tanto que arreglar como nada que perder: todo.
Con una prosa ágil, que ensarta humor y cinismo en el texto a partes iguales, se retrata la adicción. Un mirar hacia dentro de un personaje del que no conocemos el nombre, pero que (gracias al material extra del libro) podemos llegar a identificar con el autor.
La autenticidad de los personajes radica en saber identificarnos con lo que nos quieren decir, lo cual pasa en primer lugar por un concienzudo proceso de desprejuiciarnos y volcar nuestras mejores intenciones en la lectura.

Un yonqui que huye de Londres para instalarse en Los Ángeles y terminar volviendo a Londres. Alguien que tuvo sus edad dorada en el final de los años 90, cuando multitud de grupos pertenecientes al BritPop salían, se consolidaban y otros se esfumaban. A su vuelta, y como él mismo dice, el panorama británico está de capa caída. Aún así comprende, y así nos lo hace saber, que a finales de los 90 Oasis ya sonaban a rancio. Es así como el protagonista trata de arrojar luz a su vida y tomar como una tabla salvavidas esa pasión: la música.
La banda sonora del libro apabulla porque va desde Garbage, Oasis, Primal Scream, Brian Jonestown Massacre, Ramones, The Gun Club, My Bloody Valentine, Kenickie, The Fall, White Sport, The Cell, David Bowie, Lou Reed...y un largo etcétera que nos pone en situación de este ex-moderno metido a crítico que refuta el canon del buen gusto (con dudosa credibilidad) indie de la manera más errática que podamos imaginar.

En mi vida había escuchado el nombre de tantas drogas y tantas mezclas y tampoco sabía cómo se inicia un proceso de desintoxicación a base de jarabe de metadona y lo espeluznante que puede llegar a ser el síndrome de abstinencia.

Espero y avanzo en la lectura con la firme decisión de saber cómo va a terminar todo de una vez por todas. Lo hago, convencido de que el final está cerca (a pesar de que germinan esperanzas en el progreso errático del protagonista masculino). La historia engancha y, en general, tiene un inicio morboso, una continuación correcta, una tercera parte muy emocionante que preludia algo grande y reseñable, pero que al final se desluce un poco.

Recomentable. O como propone su autor (Tony O´Neill) mejor leer el primer capítulo en la librería -que es muy corto- y ya sabes de qué rollo va la historia.

Ahora bien, un 10 para la edición, el material extra del libro (reseña por autor similar, entrevista al autor, impresiones del propio autor, etc...). Es como una edición de lujo en un cd de música.

29 junio 2009

Los pies en la tierra, el alma en un festival.

Tengo una nueva cantante fetiche que me acompaña estos días: Amy MacDonald, que me ha acompañado en el coche durante más tiempo y he escuchado su último disco al derecho y al revés . Un último disco editado en 2007 y que, según parece, por estos lares ha explotado no hace tanto.

This is the life merece mucho la pena porque es que de esos discos que te acompañan durante un periodo de tu vida y cuando te da por mirar atrás, ejercen como de resumen de un montón de sensaciones. A mí me ha pasado; El mes de junio es sinónimo de Amy Mcdonald.

Mr Rock and Roll es una canción que crepita en tu oído, avanza sin descanso como sin descanso Amy va desgranando la letra. Cuando tienes la letra delante y te pones a leer piensas que es imposible que cante a esa velocidad sin tregua. Luego comprendes que el secreto de que te rindas en el primer asalto radica en eso, no te da tiempo a pensar: ya eres suyo.

This is the life pone título al disco y sorprende que un disco así sea firmado por una chica de apenas 20 años. Ya desde el principio está clara la profundidad que intenta abarcar la cantante "Esta es la vida", sólo falta añadir "Y así te la voy a contar".

Poison prince es uno de los trallazos más llamativos del disco. Además es el hit que salió en principio de este álbum y que alcanzó el número 1 en el Reino Unido en el momento de sus salida y que hizo que todas las miradas se posaran en Amy (muy a pesar de que para los medios lo más jugoso fuera el apellito Winehouse en ese momento). Además, por poco me da algo cuando descubrí que está dedicada a alguien que tiene mucho talento (dicen) y que me cae como el culo: Pete Doherty.

Youth of today fue una canción que, según ella, fue escrita cuando tenía 15 añitos. Con esa edad tuvo la madurez de poner en pie algo que irrita profundamente a cualquier adolescente. La gente adulta siempre alardea de cómo era la juventud en su época (su juventud).
A menudo se mira a los jóvenes (adolescentes) como una generación llena de taras y caracterizada por el número de despropósitos, equivocaciones y sinsentidos que las caracterizan. Cuando la adolescencia nos queda lejos, es fácil caer en la tentación de opinar sobre algo que no vivimos en el presente (y que queda lejos en el tiempo) y las más de las veces cnos olvidamos de que esas comparaciones quedan completamente descontextualizadas.

Podríamos decir que uno llega a poder considerarse adulto cuando habla de cómo era su adolescencia y la compara con la que se está viviendo en el momento de hablar. No sorprenderá que en esa comparación, el término que mejor parado sale es el de la adolescencia del que habla.
Mejores tiempos fueron los 60, o los 70 o los 80 o hasta los 90. Eso no es nuevo, pero sí reparo en algo. Indefectiblemente todos nos hemos quejado por esto, pero siempre hemos repetido el modelo (en mayor o menor medida) que tanto reprochamos a los más mayores cuando en su momento fuimos adolescentes.
No se trata de abrazar el positivismo y ser tan inconsciente como para decir que todo viajea inexorablemente hacia delante, pero sí ser más cauto a la hora de criticar y censurar y fijarnos en lo que aporta de novedoso. La canción de esta chiquilla me ha hecho pensar en esto.

Precisamente enlaza con la siguiente canción: Run, que trata sobre seguir adelante a pesar de todo, no cesar en el empeño. Soy cada día más consciente de que si supiéramos un buen día cuándo nos vamos a morir lo único de lo que nos arrepentiríamos es de no haber hecho ciertas cosas, y especialmente de que deberíamos haber hecho MÁS de TODO.

Let´s start a band es una declaración de intenciones que comienza como si se tratase de la música de los créditos de El bueno, el feo y el malo, sin Eastwood por ninguna parte porque minutos más tarde destroza toda la retahíla de peticiones para aclarar que todo empieza por romper con todo y crear una banda (como punto de inflexión para expresar todo lo que llevas dentro).

Pisa el acelerador con Barrowland ballroom, casi una cantina del oeste es lo que imaginamos con esta canción, que alude directamente a lo que es una sala de conciertos de Glasgow (su ciudad natal) por la que ha desfilado todo artista de renombre que se haya dignado a pisar la ciudad. Quizás un sueño (ya logrado) pero una referencia en una cantante con semejante potencial. Esta canción revoluciona el disco (y te hace pensar mucho en el hecho de que sea americana y no británica).

A pesar de todo esto, de que sea una chica con los pies en la tierra y un gran talento, todo el disco se ve envuelto por el halo de lo onírico, de los sueños y de los deseos...con una gran pasión: la vetnaja que te proporciona el ser tan joven y recorrer ya un camino tan largo. De ahí vamos a la siguiente consecuencia: todavía tienes mucho tiempo por delante. Sin embargo, atento:

I’m always told to be the dreamer kind
Wake up one morning and your dreams are life
Never let them bring you down
Never let them tear me down
I always thought that I would follow you
Every place and everything you do

But Im happy to be by myself

I don’t need no one else


Las últimas frases del estribillo rompen con ese tinte adolescente de sueños imposibles y prefiere gastar energías en ser ella misma (sola) pero conociendo y aceptando desde el principio las reglas del juego.

A wish for something more abunda en la misma idea y, de un modo distinto, avanza sobre el tema que vertebra el disco: la vida, las reglas, rebelarse contra ellas, estar solo, ser uno mismo.

Footballer´s wife te la dejo para ti.

...por ahora pienso que está aquí para quedarse. Veremos qué pasa...